La isla de los volcanes. El paÃs de los sueños. El edén budista. El rincón de los aromas.
Es inevitable: el Bali de los 80 no ha sido igual que el de los 90 y mucho menos que el que hoy se presenta al viajero del siglo XXI. Cada viaje a la isla de los dioses cambia sutilmente. ¿Quién quiere un paraÃso estático?
Sorprendentemente aprecias en este Bali de la nueva era una base de tradición que sigue siendo lo que enamora, lo que lo hace único. Es única en su perfume: a inciensos, a flores blancas, al humo de los cigarrillos especiados, a pollo a la brasa, a pimienta, a canela… Es única por su sentir: la vida y la muerte se festejan con una sonrisa, con una procesión repleta de manjares y flores camino al templillo de algún dios. Es única por su música, por sus sombras chinescas, por su naturaleza, por sus playas…
(Continúa)
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